01 · Conocimiento sobre fetiches

Introducción

Probablemente ambas cosas, y precisamente ahí está la respuesta. La pregunta «¿innato o aprendido?» sugiere que tiene que ser una cosa o la otra. Por todo lo que sabemos hoy, mucho apunta a una interacción: una posible predisposición básica que hace más probable que la excitación se vincule a estímulos concretos, y un entorno que determina a qué se vincula. En mi libro, lo llamo una interacción entre la excitabilidad biológica y el entorno cultural.

02 · Conocimiento sobre fetiches

Lo que apunta a una predisposición y lo que apunta al aprendizaje

La siguiente síntesis resume qué observaciones apuntan en cada dirección y qué sigue sin resolverse hasta hoy:

Lo que apunta más a una predisposición | Lo que apunta más al aprendizaje | Lo que sigue sin resolverse

  • Muchos hombres describen su fetiche como algo que «siempre ha estado ahí». | El objeto concreto depende de la cultura. Sin tacones altos, no hay fetiche de tacones altos. | Que existan factores genéticos no se ha investigado, que yo sepa, para los fetiches de pies y zapatos.
  • Los fetiches marcados parecen ser claramente más frecuentes en hombres que en mujeres. | Un fetiche puede cambiar, intensificarse o reorientarse a lo largo de la vida. | No existen estudios longitudinales que sigan a las personas desde la infancia.
  • No se puede simplemente dejar conscientemente un fetiche. | Los experimentos muestran que en principio es posible desarrollar reacciones sexuales a estímulos nuevos. | Nadie sabe por qué, de dos personas con experiencias similares, solo una desarrolla un fetiche.

03 · Conocimiento sobre fetiches

Lo que apunta a una predisposición

Muchos hombres con un fetiche de pies o zapatos informan de que «siempre ha estado ahí». No se siente como algo que hayan aprendido, sino como una parte de ellos. Además, por todo lo que sé y he vivido, los fetiches marcados se dan con mucha más frecuencia en hombres que en mujeres.

Por ello considero muy posible que exista una predisposición genética básica que favorezca el desarrollo de un fetiche. Según mi hipótesis, en los hombres podría desempeñar un papel una excitabilidad que se activa rápidamente y que surgió a lo largo de la evolución. Un sistema de excitación que responde con facilidad a estímulos concretos también se acopla con más facilidad a estímulos concretos. Hasta ahora no se puede demostrar. No conozco estudios que busquen específicamente factores genéticos de los fetiches de pies o zapatos.

04 · Conocimiento sobre fetiches

Lo que apunta al aprendizaje

Igualmente claras son las indicaciones de procesos de aprendizaje. El objeto de un fetiche obviamente no es innato. Si hubiera crecido en la selva sin contacto con la cultura occidental, nunca habría sabido de los tacones altos y no podría haberse desarrollado un fetiche de tacones altos.

También mi propia trayectoria vital muestra cuánto moldean las experiencias. A principios de mis veinte años, me excitaban los tacones altos baratos. Gracias a mi trabajo como fotógrafo de moda, fueron convirtiéndose poco a poco en zapatos de diseño de alta calidad. Lo que veía y experimentaba todos los días moldeó mi fetiche.

La investigación ofrece indicaciones clásicas al respecto. En 1966, el psicólogo Stanley Rachman logró desarrollar en hombres jóvenes una respuesta sexual temporal a la imagen de una bota, asociándola repetidamente con imágenes eróticas. Una revisión sistemática de 2025 concluye que las teorías mejor fundamentadas explican el surgimiento de intereses sexuales inusuales más bien mediante la interacción de varios procesos, entre ellos el condicionamiento y el aprendizaje social.

05 · Conocimiento sobre fetiches

Por qué la pregunta está, en realidad, mal planteada

«¿Innato o aprendido?» suena como una alternativa clara. En realidad, ambas cosas se entrelazan. Una predisposición por sí sola no explica por qué son precisamente los pies o los zapatos. El aprendizaje por sí solo no explica por qué una experiencia deja huellas profundas en algunas personas y no en otras. En mi libro, lo resumo así: El objeto es intercambiable; el mecanismo que hay detrás, no.

06 · Conocimiento sobre fetiches

Lo que esto significa para ti en la práctica

Desde esta perspectiva se desprenden algunas conclusiones que pueden aliviar:

  • Nadie tiene la culpa. Ni tú ni tus padres. Nadie elige lo que le excita.
  • No se puede desconectar. Un fetiche no se puede borrar conscientemente. Pero se puede aprender a convivir bien con él.
  • El cambio es posible. De adultos, influimos, mediante la repetición y la práctica, en qué contenidos ganan peso en nuestra sexualidad.
  • No es una enfermedad. Desde 2022, la Organización Mundial de la Salud ya no incluye el fetichismo como diagnóstico independiente, independientemente de cómo se haya originado.

07 · Conocimiento sobre fetiches

Lo que queda

No es posible decidir, en un caso individual, si hay más predisposición o más aprendizaje. Quizá eso ni siquiera sea tan importante. Más decisiva que la pregunta de dónde procede tu fetiche es la pregunta de cómo vives con él hoy.

Fuentes

Fuentes

  1. Markus M. Mey: BIN ICH NORMAL? Fuß- und Schuhfetisch verstehen. Erste Edition, meybrands, Berlin 2026. ISBN 9798247074557.
  2. Rachman, S. (1966): Sexual Fetishism: An Experimental Analogue. The Psychological Record 16(3). doi:10.1007/BF03393671
  3. Schippers, E. E., Hoogsteder, L. M. & de Vogel, V. (2025): Theories on the Etiology of Deviant Sexual Interests: A Systematic Review. Sexual Abuse 37(1). doi:10.1177/10790632241271308
  4. Pfaus, J. G. et al. (2020): Conditioning of Sexual Interests and Paraphilias in Humans Is Difficult to See, Virtually Impossible to Test, and Probably Exactly How It Happens. Archives of Sexual Behavior 49(5). doi:10.1007/s10508-020-01739-2
  5. World Health Organization: ICD-11 for Mortality and Morbidity Statistics, Paraphilic disorders (6D30–6D36), Release 2025-01. icd.who.int

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